Sebastián Zurita habla de su rol protagónico en la telenovela La Impostora y cómo es ser el hijo de una dinastía actoral.

El guapísimo Sebastián Zurita ha admitido que en su papel de Eduardo Altamira en su más reciente telenovela, La Impostora, ha conocido su lado más amoroso. “Tanto Eduardo como yo no buscamos solamente el poder y el dinero. Aspiramos a ser felices, somos hombres románticos y creemos en el amor”. El soltero de 26 años de edad admite que no tiene novia aún pero que está abierto a la idea. “Actualmente, no estoy buscando pareja. Si viene, bienvenida sea. Y si no, también está bien. Prefiero que la vida me sorprenda”.

Pero en la pantalla, tiene una relación ardiente y electrizante con Blanca Guerrero, protagonizada por Lisette Morelos. “Lisette es muy profesional y hermosa. Tenemos una excelente relación de trabajo. Siempre es importante tener buena química en las parejas”. Esta telenovela tiene mucho drama, pasión y decepción, pero con su propio giro. “Se trata de una historia convincente que es moderna, diferente y cualquier persona se puede identificar”.

Además de esta sólida producción, la telenovela cuenta con un elenco espectacular que incluye a su famosa madre, quien también hace de su madre en la ficción, la veterana actriz Christian Bach. “Nunca antes trabajamos juntos. Es realmente emocionante y maravilloso poder compartir esta experiencia con mi mamá. Estoy trabajando con una de las mejores actrices”. Trabajar con la familia tiene sus ventajas.

“Le sale un tinto de madre y me cuida un poco … está muy atenta durante mis escenas. Es muy linda la sensación de estar trabajando con alguien en quien se puede confiar plenamente”.

¿El hecho de estar en la misma industria que sus padres, Humberto Zurita y Christian Bach, dos de los actores más prestigiosos en la historia de la telenovela, significa demasiada presión? “Tengo dos grandes maestros en casa y su gran virtud es que son buenos educadores y padres al mismo tiempo. Es como tener un taller de actuación las 24 horas del día en casa. Es increíble trabajar con las personas que más quieres”.

Su carrera empezó cuando debutó como actor a los 11 años en Cañaveral de Pasiones. “Era yo quien quería participar en la telenovela. Le pedí a mis padres permiso para audicionar pero ellos no querían. La condición para dejarme fue que no cayeran mis calificaciones. Realmente lo disfruté. Era como estar jugando todo el tiempo”. Desde ese entonces Sebastián protagonizó en otras telenovelas como
En Nombre del Amor y Corazón Salvaje. “Busco cosas en las que yo sienta que pueda haber un reto actoral. Eso es lo que más me emociona de mi trabajo”.

En su tiempo libre, Sebastián juega FIFA o Call of Duty en su Xbox, participa como delantero en su equipo de fútbol o toca la batería con su banda, White Frame. En síntesis, su actitud distendida y su alegría de vivir se nutren de su carrera. “Este trabajo te mantiene siendo un niño. Te permite inventar historias y vivir una fantasía. Cuando veo una película o leo un libreto que realmente me gusta siento que, verdaderamente, esta es mi profesión y lo que me gusta hacer”. ­

La Impostora
Lunes a viernes a las 8pm/7c