Juan Soler regresa a la pantalla chica con la telenovela Marido en Alquiler.

El actor argentino, Juan Soler, está involucrado en un triángulo amoroso tan apasionante que cautivará a los televidentes de su última telenovela, Marido en Alquiler. La historia lo involucra a él, a su esposa en la ficción, Teresa Cristina, personificada por Marisa Rodríguez, y a Griselda, papel que interpreta Sonya Smith. “Es una historia de desencuentros pues mi personaje se cuestiona lo que realmente siente por su esposa, a causa de Griselda, la mujer más adorable del universo. Es una novela fresca, con muchos toques de comedia que le dan una dosis extra y diferente a los melodramas tradicionales”.

Soler interpreta el papel de Reynaldo Ibarra de Alver, chef y gerente de un restaurante y, para encarnarlo con más realismo, tomó algunos cursos prácticos en la escuela de gastronomía. “Me enseñaron a utilizar las herramientas de cocina y también a preparar algunos platos”. ¿Se habrá convertido en un chef profesional en la vida real? “Tengo muchos conocimientos acerca de cómo manejarme en la cocina, pero estoy lejos de considerarme un profesional”. Dados sus orígenes, no es difícil imaginar cuáles son sus especialidades. “Me encanta el asado argentino. Lo llevo en mi ADN”.

Pero eso no es lo único que está ardiente en esta telenovela, ya que las cosas se ponen particularmente candentes entre Reynaldo y Griselda. “Grabamos algunas escenas muy buenas y, si no hubiese existido química entre nosotros, no habríamos podido lograr escenas de semejante nivel. Estoy seguro de que los televidentes adorarán la relación entre esta pareja”. También existe una buena dinámica entre los tres actores fuera de la pantalla. “Es un placer para mí trabajar con ellas. Marisa y Sonya son dos personas muy divertidas”.

El actor de 47 años comenzó su carrera televisiva en 1994 en el programa Montaña Rusa. En 1996, protagonizó la exitosa novela, Cañaveral de Pasiones. “Uno evoluciona naturalmente con la experiencia y la dedicación. Hoy en día, me siento mucho más aplomado en mis papeles, especialmente, en el del chef Reynaldo. Eso no quiere decir que los nervios hayan desaparecido. Aún estoy atento a todo lo que sucede, me involucro y ahí es donde entran en juego los nervios”.

Con casi 20 años de experiencia, Soler sigue sintiendo la misma fascinación por su carrera.

Su carrera como actor no es la única pasión de Soler. Su esposa, Maki, con quien contrajo matrimonio en 2003, y sus tres hijas, Mia, de 8 años, Azul, de 6 y Valentina, de 21, producto de una relación anterior, también le cambiaron la vida. “Siento que mis hijas hicieron de mí una mejor persona, un hombre mucho más generoso que sabe bien que hay algo más importante que yo. Mi familia me transformó en una mejor persona”.

Con un ritmo de vida tan ajetreado, ¿cómo hace para mantener encendida la llama en su relación con Maki? “Ella está buenísima. Adoro acariciarla, abrazarla y besarla. Me encanta estar con ella y la pareja que formamos. Me encanta estar con Maki porque, a su lado, soy un hombre mejor. La amo profundamente. Es lo mejor que me pasó en la vida”.

Marido en Alquiler
Lunes a Viernes a las 9pm/8c